JUAN LEMBEYE LARTAUD: OS SEUS PRIMEIROS ANOS EN CUBA

Carlos Pereira Martínez
Damos a coñecer, nesta colaboración, datos novidosos dos primeiros anos do naturalista Juan Lembeye Lartaud (Ferrol, 1816–1889, Culleredo) en Cuba, ata 1850.
Cando chegou á illa? Díaz-Fierros, na introdución unha edición facsímile de Aves de la Isla de Cuba1 afirma que a primeira referencia era una cita ornitolóxica do ano 1840 que reproducía Juan Gundlach no seu Catálogo de Aves Cubanas (1873). Mais a mencionada cita, aínda que efectivamente pon 1840, está errada, confundindo 1840 por 1850: todas as referencias que o sabio alemán fai a el nese artigo son de 1850.2
Juan Lembeye Lartaud

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Pero, efectivamente, Lembeye debeu chegar nese ano, ou quizais no anterior. Felipe Poey Aloy, nunha memoria datada en decembro de 18403 relata que en 1835 o director da Real Sociedad, José María Zamora, proxectara formar un Gabinete de Historia Natural, pedindo un informe por escrito a Ramón de la Sagra, que cumpriu co encargo antes de deixar Cuba. Tempo despois, nomearon director a Poey, que estableceu correspondencia con persoas interesadas na historia natural residentes en Cuba, como José Cayetano Iradi, de Cienfuegos, para asesorarse, ou con Juan Bautista Auber, que posuía un gabinete de obxectos cubanos.
Logo de mencionar diversos agradecementos a outras persoas, comenta:
Por lo que le toca a los disectores y ayudantes del Gabinete cumpliré con la justicia y con la amistad, haciendo un elogio sincero de D. Juan Lembeye, joven natural de Galicia el cual quedó harto poco tiempo en mi compañía; bien que establecido ahora en la jurisdicción de Pinar del Río, puede continuar con el mismo acierto y con objetos que tiene a la mano, las bellas preparaciones que hacía en la Habana.
Unha nova referencia, neste caso de 1847, infórmanos que Lembeye era subscritor da revista El Colibrí. Dedicado á las Damas.4
Andrés Poey Aguirre, fillo de Felipe,5 cóntanos nun artigo de 1848:
D. Juan Lembeye me ha comunicado igualmente con su

determinación algunas especies halladas primero por él en la isla de Cuba. El señor Lembeye es un aficionado que se dedica con aprovechamiento al estudio de la ornitología, y que piensa dar a luz la continuación del tratado de las aves publicado en 1839 por Mr. Alcide d’Orbigny en la obra que se forma bajo la dirección de D. Ramón de la Sagra. He tenido el gusto de examinar el manuscrito del Sr. Lembeye, que comprende la descripción de 52 especies con los caracteres, específicos y clasificación correspondiente, la descripción de las costumbres, emigraciones, nidos y cantos del ave se halla desempeñada con bastante maestría y verosimilitud.

Pero deixemos que sexa o propio Juan Lembeye quen nos narre, no seu primeiro artigo científico publicado en Cuba, datado na Habana o 27 de febreiro de 1849, e no que relaciona 68 especies de aves6 como foron os seus primeiros anos na illa:
Impulsado más por amor a la ciencia que por prurito de ostentar erudición en la ornitología, ramo en que no me creo suficientemente aventajado, me he decidido a publicar este ligero artículo que servirá como de introducción a una obra que a instancias de algunos amigos pienso dar al público como complemento o continuación a la que de las aves de esta Isla escribió Mr. Alcides d’Orbigny, y aunque por mis escasos conocimientos no fuera fácil asociar mi nombre al de tan insigne naturalista, séame al menos permitido creer que el trabajo que me he atrevido a emprender en obsequio de la Ornitología Cubana puede ser en alguna manera útil a la ciencia y a los que se dedican a tan bello ramo de los conocimientos humanos.
Sensible desde mi edad más tierna a los atractivos de la Naturaleza, la contemplación de sus obras ha sido siempre mi diversión favorita: ni los sinsabores que me ha acarreado, ni los mayores disgustos, han entibiado nunca esta inclinación, y confieso francamente que a ella debo el consuelo, que más de una vez no he hallado en mis semejantes.
Al poco tiempo de mi permanencia en esta hermosa isla, la amistad que contraje con el Sr. D. Felipe Poey, entomologista de reputación europea, contribuyó a desarrollar mi pasión privilegiada: desde entonces consagré mis momentos de ocio al estudio de la Historia natural, sin perdonar sacrificio de ninguna especie para adquirir cuantos conocimientos pudiese sobre la Ornitología de este suelo.
Colocado en Cienfuegos como preparador de un gabinete de la propiedad de D. José Cayetano Iradi, recorrí en poco tiempo los puntos más interesantes de aquella jurisdicción, y cuatro meses de continuas cacerías no han hecho sino excitar más y más mi afición, sugiriéndome la idea de adoptar una vida solitaria y salvaje tan perjudicial a mis intereses como ventajosa al objeto que me había propuesto. Armado de constancia y sin que me arredrasen fatigas ni privaciones, pasé los años de 42 y 43 estudiando las costumbres de las aves, sus juegos, sus querellas y su industria.
Circunstancias imprevistas me obligaron a regresar a la capital, de donde salí dos años después comisionado por esta Real Universidad para proporcionarle una colección que sirviese al estudio de la ciencia en aquel establecimiento; volví por lo tanto a mis antiguas tareas, trayendo por fruto de mis excursiones más de doscientas aves de las [que] muchísimas no figuraban en las obras ornitógicas [sic] de la Isla.
Tuve en aquella época [1846] el placer de entablar relaciones con el Dr. D. Juan Gundlach, naturalista alemán de Hesse-Casell, quien a las inmediaciones de Cárdenas se ocupa, con el mayor celo e inteligencia en todos los ramos de la Historia natural. Este señor me brindó su amistad con la franqueza y desinterés de un hombre que posee profundamente una ciencia, y aunque mis conocimientos eran demasiados escasos para sostener con igual interés nuestra correspondencia, me dediqué estimulado por un noble orgullo, a estudiar la clasificación de varias especies dudosas o ignoradas, recibiendo en cambio, instructivas lecciones y porción de aves de que yo carecía.
Este fue el principal móvil que me hizo pensar en publicar la continuación de las aves que habitan la Isla de Cuba y no están descritas en la obra física política y natural que ha publicado el Sr. D. Ramón de la Sagra. Para ello cuento con las aves que a continuación se expresan y algunas otras que publicaré más tarde, advirtiendo de paso, que la mayor parte de ellas las ha conocido mi amigo D. Juan Gundlach, en una época anterior a la de nuestra correspondencia.
También creería faltar a un principio de justicia si no pusiese el mayor cuidado en citar en cada una, la persona a quien debo la determinación o la especie. Las que aparece sin este requisito han sido muertas y clasificadas por mí.
Sigamos a Lembeye, pero nesta ocasión extractando pequenas informacións que nos subministra sobre a súa andaina vital por Cuba, tomadas de Aves de la Isla de Cuba.
No Prólogo (páxs. 5-7), retoma ideas que xa expresara no artigo antes citado:
Aficionado desde mis primeros años a las Ciencias naturales, me dediqué con amor y entusiasmo al estudio de algunos de sus ramos, sin perdonar ocasión, como quien halla en él no sólo la ocupación más conforme con sus inclinaciones, sino el más grato de los recreos. Circunstancias particulares en los primeros años de residencia en este país contribuyeron a alentarme; pues ya por encargos especiales, ya llevado de mi sola inclinación, he recorrido una buena parte de la Isla, la central sobre todo, en cuyos parajes más olvidados he pasado algunos de los días más deliciosos de mi vida, admirando las maravillas con que el Criador se ha complacido en enriquecer la naturaleza de este privilegiado suelo. Entregado a mis propios recursos y falto de libros, no pude siempre aprovechar cuanto hubiera deseado en mis excursiones; pero las notas que en cada localidad fui tomando y que alguna vez confié a amigos igualmente aficionados a la Ornitología fueron bastantes para que estos tomasen con empeño el decidirme a publicarlas.
Felipe Poey e Juan Gundlach (abaixo),


mentores e amigos de Juan Lembeye
Imaxes facilitadas polo autor
Agradece as noticias e informacións que lle proporcionou Juan Gundlach, “a quien tuve la dicha de visitar en Cárdenas en 1846”. Aínda que Lembeye non o cita, foi nunha quinta chamada “El Refugio”, preto da cidade de Cárdenas, onde Gundlach establecera ese mesmo ano o seu Museo.7
Debullando no libro, vemos como en varias ocasións cóntanos por onde andaba realizando as súas observacións, e mesmo o ano:
En decembro de 1842, a 12 leguas de Cienfuegos, matara un gavilán que logo figurou na colección do seu amigo José Cayetano Iradi. Ao ano seguinte, 1843, preparara outra especie coñecida naquela xurisdición co nome de Falcon Sonso. (p. 20). Observou, entre as lomas que separan a xurisdición de Trinidad da de Cienfuegos, ao Buteo borealis, Gmel. (p. 19); á Emberiza savanna, Aud. nunha veiga bañada polo río de Arimao [Cienfuegos] (p. 56); á Limosa fedoa, Wils., ”sobre los bancos formados en la desembocadura del rio de Caunao, que desagua en la bahia de Cienfuegos” (p. 90), ou cazaba “bijiritas” nun potreiro inmediato á vila de Cienfuegos. (p. 29-30). A maior parte das Fringillidade que describe viunas “en las fértiles llanuras de nuestro departamento central”. (p. 53). Referíndose a dúas especies de corvos, di que “aunque los he perseguido mucho en el departamento del centro, no pude matar ninguno”. (p. 65). Puido tamén ver á “golondrina ribariega” nunha excursión con amigos, na Cueva de Cotilla [municipio de San José de las Lajas, provincia de La Habana] (p. 48).

En 1846 colléranse algúns exemplares de Coccoborus coeruleus, Linn. nos arredores da Habana, conseguindo un exemplar (p. 61). Tamén puidera observar vivo un Falco peregrinus, Gmel, que colleran na costa de Bacuranco, e que logo tivo con el un tempo. (p. 11). Igualmente, nos mercados da Habana, que adoitaba frecuentar normalmente no inverno, adquiriu algunhas das pezas da súa colección. (p. 122, 126).
Nunca atopara ao Haematopus palliatus, Temm. nas súas excursións: mais, “pocos días después del huracan de 1846 conseguí ver esta especie tan deseada, pero su mal estado no me permitió conservarla”. (p. 104)
Parece que Lembeye mesmo chegou a ter discípulos. Nunha carta de Juan Gundlach a Felipe Poey (foi por medio de Lembeye que se coñeceran persoalmente), datada en Mayagüez (Porto Rico) o 1-8-1875, coméntalle:
Llegué sin novedad a Mayagüez pero en lugar del 11 el 13 de Junio.- en el vapor encontré alemanes y un antiguo discípulo de Lembeye, que me conocía desde entonces. Este es el maquinista primero del vapor Manuela. Su padre tenía la vega con Lembeye en la vecindad de Blain8.

Este Blain era José León Isidoro Francisco de la Trinidad Blain y Cervantes, que adquiriu, en 1835, a finca “El Retiro”, ubicada na aldea de Aspiro, preto da localidade de Taco-Taco e das lomas de Rangel, municipio San Cristóbal, antiga provincia de Pinar del Río9. É posible, pois, que ese discípulo cuxo nome non se nos proporciona, coñecera a Lembeye na etapa que este estivo pola zona de Pinar del Río?
1. Francisco Díaz-Fierros Viqueira: “Vida e obra de Juan Lembeye Lartaud”, introdución a: Juan Lembeye Lartaud: Aves de la Isla de Cuba, ed. facsímile, Xunta de Galicia, Madrid, 1995 (1ª edición, Imprenta del Tiempo, Calle de Aguiar, núm. 45, La Habana, 1850).
2. Juan Gundlach: “Catálogo de las aves cubanas”, Anales de la Sociedad Española de Historia Natural, tomo segundo, Madrid, 1873, pp: 81-191.
3. “Relacion de los trabajos del Museo de la Real Sociedad Patriótica y noticia de su estado presente, leída por su director D. Felipe Poey, en la Junta general del 12 de diciembre de 1840”, en Memorias de la Sociedad Patriótica de la Habana, por una comisión permanente en su seno, tomo XI, La Habana, Imprenta del Gobierno y Capitanía General por S. M., 1840.
4. El Colibrí. Dedicado á las Damas, tomo I, entrega I, La Habana, Tipografía de D. Vicente de Torres, 1847. Na páx. 189 figura Juan Lembeye na relación de suscritores.
5. “Catálogo metódico de las aves de la isla de Cuba”, pp: 97-108, en Memorias de la Real Sociedad Económica de La Habana, Segunda serie, Tomo VI, La Habana, Imprenta del Gobierno y de la Real Sociedad Económica, 1848, páx. 98.
6. Juan Lembeye Lartaud: “Ornitología cubana”, pp: 331-336, en Memorias de la Real Sociedad Económica de La Habana, Segunda serie, tomo VI, La Habana, Imprenta del Gobierno y de la Sociedad Económica, 1848. Pode semellar trabucado o ano (1848), mais é correcto seguindo a serie das Memorias, aínda que se publicou en 1849.
7. Carlos T. Ramsden: “Vida y exploraciones zoológicas del Dr. Juan Gundlach en Cuba (1839-1896)”, Revista de la Facultad de Letras y Ciencias, Universidad de La Habana, vol. XXVII, nº 3, novembro-decembro de 1918, pp: 272-293, páx. 276.
8. Eugenio Santiago Valentín, Rosa María González López: “Nuevos documentos y comentarios acerca de las exploraciones de Juan Cristóbal Gundlach a Puerto Rico”, pp: 103-123, en Wilfried Dathe, Rosa María González López: Johann Christoph Gundlach (1810-1896). Un naturalista en Cuba. Naturforchscher auf Kuba, Marburg an der Lahn- Basilisken-Presse, 2002, páxs. 111 e 118, nota 1. Recuperado de: https://www.researchgate.net/publication/289254691
9. Carmen González García: “José Blain, un modesto naturalista: su presencia en la botánica cubana”, Revista del Jardín Botánico Nacional, vol. 38, La Habana, 2017, pp: 167-173, páxs. 167-168.
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