EPITAFIOS SINGULARES NO CEMITERIO DE SAN AMARO -A CORUÑA- (II)

Xosé
Anxo Seoane Cao

A
cláusula 9ª do testamento de Juana de Vega di expresamente:

 
Prohibo todo
género de pompa
en mis funerales
y que en la
lápida del nicho
que encerrará
mis despojos que
será donde se
hallen mis
padres, se ponga
más que mi
nombre a continuación
del suyo,
añadiendo
Viuda del
General Don Francisco
Espoz y Mina,
cuyo corazón
se halla aquí.
Todos los
títulos y
honores que he tenido,
no equivalen a
mi aprecio a
la dicha de
haber sido la amada
compañera del
hombre que con tan puro y
desinteresado
patriotismo, quiso el bien de
la Patria.
Existen
bastantes lápidas que nos recordan todos os cargos do difunto:

B… P…
ex
vice-presidente del congreso de los diputados,
consejero de
Estado y
decano del
ilustre colegio de abogados
de la audiencia
de La Coruña
Ademais
de sinalar todos os cargos desempeñados, significan todas as súas virtudes:
En la
magistratura,
como en el
propio lar
el más amado,
íntegro, pío, de conciencia pura.
E
outras que simplemente fan referencia ao finado:
CURROS ENRÍQUEZ
Un
epitafio máis moderno, de 1994, carga contra a profesión médica:
Dulce amadísima
madre mía,
torturada y
muerta por la medicina,
-Nos rompieron
la vida-
La sangre de los
mártires caerá sobre ellos.
Outro
deste mesmo ano ten unha difícil interpretación:
No me olvido del
ayer para acordarme
del hoy.
A
lápida de Eduardo Pondal, autor do rexurdimento e bardo de Galicia ten a
seguinte inscrición debaixo dunha sinxela cruz gravada:
AQUI JAZ
O CANTOR DA RAZA
GALEGA
EDUARDO PONDAL
FINOU EN VIII DE
MARZO
ANO MCMXVII
O
propio Pondal deixara indicadas as súas preferencias:
Se non for na
Ponte-Ceso,
sepultádeme na
Cruña,
nesta garrida
cibdade
que mil belezas
aduna,
a cabo do
insigne Curros,
xa que a del i a
miña musa,
a fala de
Breogán,
fixeron nobre e
robusta.

Na
tumba de Alejandro Pérez Lugín podemos ler o seguinte texto:
Don Alejandro
Pérez Lugín, autor de La Casa
de la Troya,
murió en el Señor el V de septiembre
de MCMXXXVI. Y
su madre, doña
María del Carmen
García Lugín y Castro,
falleció el IV
de julio de MDCCCLXXXVIII.
Tamén
figura o escudo de Galicia, un libro coa lenda
La
Casa de la Troya – A miña nai,
e aos pés Recuerdo de su esposa.
Na
lápida de propiedade de D. Manuel García-Fuertes y García o epitafio di:
Yacen aquí los
restos muy queridos
de mis padres,
esposa e hijas amadas,
santas prendas
por mi, triste, lloradas,
espíritus que
Dios mire escogidos.
1869.
Hai
varios epitafios que recordan a valía da muller falecida:
recuerdo a mi
querida esposa…
modelo de madre
¡hasta luego
alma mía!
A la memoria de
una gran mujer,
una excelente
madre.
¡¡LOLITA!!
23.7.70 – 2.1.96
Amaste a Dios:
dulce y fuerte
por tal virtud,
la memoria
convirtió tu
vida y muerte
en tránsito de
la gloria.
D O M
… DONDE REPOSA
EL CADAVER
DE SU TAN AMADA
COMO MALOGRADA
ESPOSA LA SRA.
DÑA. MARÍA
ANTONIA SALAS Y
MONTAÑO NATURAL
DE BARGAROTA EN
EXTREMADURA.
FALLECIO EL 5 DE
JUNIO DE 1856
DE EDAD DE 46
AÑOS 7 MESES Y 29 DÍAS.
Rueguen a Dios
por su alma.
Ou
a que se atopa no departamento IV:
A la memoria de
la Sra. …
que falleció
piadosamente confortada
con los santos
sacramentos
y la bendición
de su santidad
el día 13 de
julio de 1931
Angel de luz, de
amor y de vida
fuiste para mi
ser todo, contigo viviré;
tu recuerdo
animará mi alma
hasta que
descanse a tu lado venturosa
Tu desconsolado
esposo.
O
concello, en novembro de 1896 quixo recordar o acto de heroicidade dun neno
chamado Juan Darriba Fernández que salvou a unha muller na praia do Orzán,
colocando o seguinte epitafio na súa tumba:
A
JUAN DARRIBA
FERNÁNDEZ
DE 11 AÑOS DE
EDAD
DEDICA EL EXCMO.
AYUNTAMIENTO
ESTE RECUERDO
POR SU REACCIÓN
INTENTANDO
SALVAR
A JOSEFA
FERNÁNDEZ
EN LA PLAYA DEL
ORZÁN
EL 9 DE AGOSTO
DE 1896
DEL INMINENTE
PELIGRO
EN QUE SE HALLABA
Y QUE LE
OCASIONÓ LA MUERTE
A TAN MALOGRADO
HÉROE.
CORUÑA NOVIEMBRE
1896
O
concello acordara colocar unha reixa e a lápida sobre a tumba do neno que
morrera no Orzán. O seu custo foi de 214 pesetas e 16 céntimos.
Hoxe
en día somentes hai unha lápida detrás dun panteón do departamento III.
E
xusto un ano despois, outro epitafio heroico:
El Exmo.
Ayuntamiento de La Coruña
como homenaje de
admiración
al infortunado
obrero
FRANCISCO
ALCARAZ
que perdió su
vida
el día 25 de
agosto de 1897
por salvar la de
tres mugeres
en la playa del
Orzán.


Observamos
dedicatorias conmovedoras que delatan traxedias familiares como esta:
Nené: tu papá y
hermanita te recuerdan eternamente.
Outras
veces son os amigos os que recordan o defunto:
EGO SUM
RESURECTIO ET VITA
A Fernando
Sastre, último recuerdo de dos
buenos amigos.
Nació en La
Coruña, 30-5-1866, murió en
París,
13-2-1895.
D.E.P.
É
moi curiosa a lápida desta muller que morreu de parto segundo información do
xornal
La Voz de Galicia (27-08-1897):
Salomé Gómez, 28
años
falleció el 26
de agosto de 1897.
Recuerdo de su
esposo
Matías Demetrio
(Húngaro-de
oficio calderero).
No
nicho da familia Rodríguez figura o seguinte epitafio da autoría de Mariano
Tudela, un dos enterrados aquí, que fai referencia ao coruñesismo e á fermosura
do camposanto:
Con los días de
otoñar el pulso se hace más lento,
como si todo
aguardase la pausa que nunca llega,
porque La Coruña
es ciudad para vivir, para desear
seguir viviendo
y por mucho que se nos repita que
el otoño es una
bella estación para morir, eso no
sirve aquí, no
reza con lo coruñés, que suele asociar
la idea de la
muerte con uno de los camposantos
más increíbles
del mundo.
Entre
os epitafios escritos en galego temos varios exemplos:
RICARDO BERMÚDEZ
DE CASTRO Y
OZORES
tenente
d’aviazon
finou en
accidente d’aviazon
o 15 de xaneiro
de 1955
Deus o haxa
acollido no seu santo seo.
Posibelmente
o finado, Manuel Varela Álvarez, sería o autor do seu propio epitafio:
¿Ay, quen fora
com’o Fénix!
pr’a renascere
n’as cinzas
e vivir
eternamente
na miña terra
querida.
Outros
fan referencia á data de falecemento como a da chamada de Deus:
Xosé Pérez
Rodríguez
foi chamado por
Deus
o dia oito de
noviembre
do ano de mil
novecentos
sesenta e nove
na Cruña.


Hai
moitos anónimos e que se repiten como:
No os olvidamos.
Los que te
quieren no te olvidan.
Nalgunhas
lápidas soamente aparecen gravados os nomes dos falecidos ou falecidas:
Pobre Consuelo
Rogad por ella
¡Pobre Pepe!
¡Pobre Plácido!
Rogad por él
Na
tumba de Francisco Calé y Martínez, procurador da Audiencia da Coruña, figura
esta oitava real:
Concluyó mi
misión sobre la Tierra
de esposo amante
y padre cariñoso
y hoy un
sepulcro que la escoria encierra
al hombre enseña
su eternal reposo;
mas no lloréis
por mí: la muerte aterra
pero es a veces
cual un sueño hermoso:
de él con mis
hijos desperté en el Cielo
de vuestro amor
bendito y vuestro anhelo.
Os
fillos soen recordar expresamente aos seus pais falecidos:
¡A mi madre!
Jamás te
olvidará tu hijo.
¡Padre Querido!
Vives en el corazón
de tus hijas.
O
desexo de paz e descanso eterno:
Paz eterna
a los que aquí
descansan.
Rogad a Dios por
el eterno descanso de…
y de los que
aquí descansan.
Cando
o falecido morre en acto de combate, case sempre aparece indicado na súa lápida
:
Alférez de la
bandera de Orense
Camisa vieja
Muertos por
Dios, España
y la Falange.
Félix Estrada y
Carreras Presas,
Capitán del
Regto.
de artillería de
Montaña de Melilla. Recibió
muerte gloriosa
al frente de su batería en la
posición de Oraa
el 22 de junio
de 1916.
Recuerdo de su
regimiento.
Muerto
heroicamente
en el frente del
Ebro a los 20 años.
Na
lápida de Gonzalo Bermúdez de Castro y Ozores, no departamento III, falecido no
ano 2001, observamos unha orixinal e diferente lápida, cunha árbore gravada á
esquerda, tres cruces na parte inferior dereita e a seguinte inscrición:

Non
son moitas, pero tamén no cemiterio de San Amaro, son máis comúns nos
cemiterios de aldea, hai lápidas coa fotografía do defunto.

Nalgunhas
lápidas acumúlanse os nomes de todos os familiares falecidos; algúns
relaciónanos con calculada orde, como por exemplo unha do departamento IV na
que figuran, nunha columna á esquerda, os nomes dos finados, e á súa dereita,
as datas, como se se tratase dun rexistro contábel.

Hai
quen leva as cores do seu equipo de fútbol ata a tumba. E sempre, sempre, hai
flores no cemiterio, aínda que sexan de plástico.
Se
os epitafios son significativos, non o son menos as notas necrolóxicas que os
xornais da época publicaban. A seguir reproducimos algunas moi curiosas de
principios do século XIX:
Una enfermedad
soportada con gran resignación,
puso ayer fin a
la vida de la distinguida y
respetable
señora […], dignísima esposa de
nuestro muy
querido amigo el prestigioso
hombre de
negocios […]. La finada era una
dama dechado de
virtud, modelo de bondad,
todo simpatía y
don de gentes. Cuantas personas
cultivaban su
trato sentían por ella verdadera
devoción. Su
fallecimiento producirá en
la sociedad
coruñesa sincerísimo dolor[…].
[…] El finado
era un joven de 21 años que
tenía las
características anejas a la mocedad
perfectamente
combinadas con una seriedad
que acusaba su
entendimiento y una exacta
visión de la
vida. Deja entre cuantos le trataban
una estela de
cariño, que será recuerdo
perdurable
[…].
La virtuosa
señora doña […] falleció ayer al
medio día,
víctima de penosa enfermedad que
desde hace
tiempo venía minando su existencia
y la retenía en
el lecho. Era la finada persona
de afabilísimo
trato, y sus bondades y
excelentes prendas
personales le habían
granjeado muchas
simpatías, por lo cual su
muerte ha sido
muy sentida.
Ha dejado de
existir la señora […]. En esta
capital, donde
residía, contaba con numerosas
relaciones, que
había sabido conquistar mediante
sus excelentes
dotes de bondad y de carácter.
En
1896 publícase tamén con todo detalle o enterramento de Ramón Yáñez Cortés,
infortunado soldado que faleceu cando entraba en porto o
San Agustín. Era un soldado que regresaba
á casa logo de servir en Cuba.
A las cuatro se
puso en marcha el entierro.
El cadáver era
conducido en lujoso ataud,
con adornos
negros, en hombros de seis soldados
de Cazadores de
la Habana, llevando
las cintas
cuatro soldados del mismo cuerpo.
Precedíale la
cruz de la parroquia militar
castrense del
Buen Suceso y le acompañaba
el capellán
del…
Nos
anos que durou a guerra civil eran frecuentes as referencias aos enterramentos
dos considerados heroes da patria, os mortos do bando nacional, mentres que dos
do bando republicano non se tiñan novas. Aparecían as consabidas necrolóxicas
anunciando o seu pasamento e nos días seguintes a descrición do fasto fúnebre:
OTRO DE LOS
NUESTROS HA CAIDO
CARA AL SOL,
CUMPLIENDO CON SU
DEBER, FRENTE AL
ENEMIGO. EN
TIERRAS DE
ASTURIAS, EN LA PRIMERA
LINEA, EN EL PUESTO
DEL HONOR
A DONDE VAN LOS
DE LA FALANGE.
HA CAIDO EL
PRIMER CAMARADA DE
LA CORUÑA. EL
SEÑOR DE LOS EJERCITOS,
LO HA LLAMADO Y
NOS HA
DEJADO A
NOSOTROS EL DOLOR DE
LA DESPEDIDA Y
EL EJEMPLO DE SU
HEROISMO. PASO A
FORMAR CON SUS
HERMANOS DE LA
FALANGE EN LA
GUARDIA ETERNA
DE LOS QUE NOS
MIRAN DESDE EL
CIELO. DIOS LO
LLAMO A SI Y LE
DIO PLAZA DE HONOR
ENTRE NUESTROS
MÁRTIRES.

Curiosas
son tamén as necrolóxicas que se publicaban en
La
Voz de Galicia
, non moi distintas das que hoxe configuran
a publicidade dos mortos e que en ocasións enchen máis dunha páxina cun único
defunto.


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