UNA GIRA SINDICAL DE RAMÓN SUÁREZ PICALLO EN 1920

Hernán Díaz
Ramón Suárez Picallo era coñecido ata hai pouco polo seu quefacer político no ámbito do nacionalismo galego.
Hoxe sabemos tamén da súa importante actividade no movemento obreiro arxentino grazas ás aportacións do historiador Hernán Díaz, que desde Buenos Aires nos envía este texto para Areal.



Entre Ríos es una provincia del litoral argentino, enmarcada por los ríos Paraná y Uruguay, situación que le da su nombre. Vecina de la provincia de Buenos Aires, limita también con la provincia de Santa Fe al oeste, con la de Corrientes al norte y con la República Oriental del Uruguay al este. Se encuentra en una zona neurálgica de la economía agroexportadora argentina.


Hacia fines de los años 10, según el censo realizado en 1914, cuenta con 425 mil habitantes. Ninguna ciudad entrerriana se acerca a la importancia de Buenos Aires o incluso de otras ciudades del interior. La capital, Paraná, tiene 36 mil habitantes. Otros poblados importantes, como Concordia, Gualeguay, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay o Victoria tienen entre 13 mil y 20 mil habitantes urbanos.

El eje de su economía es la actividad agropecuaria. Para atender la demanda de transporte de cereales y ganado, existe un tendido de 1.300 km. de vías férreas que están en manos de una compañía inglesa. Este ferrocarril vincula a casi todas las poblaciones importantes, en especial las de la parte sur de la provincia, pero el río Paraná es un obstáculo que ningún puente supera todavía. De esa forma, la mercadería para ser exportada o vendida fuera de la provincia debe dirigirse a la ciudad de Paraná, capital provincial, para seguir en otro barco, o a Ibicuy, en el extremo sur, donde un ferryboat lleva la carga hasta el puerto de Buenos Aires.

En los últimos años de la década del 10 en la provincia de Entre Ríos aumentan los reclamos obreros. En un primer momento se organizan unos pocos núcleos a partir de la actividad de dos sindicatos viajeros: los ferroviarios y los marítimos. Los primeros constituyen grupos en Ibicuy y en Basavilbaso, los marineros crean grupos de apoyo en Concordia y en Concepción del Uruguay. Pero con el tiempo se van creando organizaciones en otros puntos importantes
de la provincia.

Uno de los más significativos será Gualeguaychú, que también cuenta con un pequeño puerto vinculado al río Uruguay. Allí se crea una Sociedad de Resistencia Obrera, especie de nucleamiento de activistas, adherido a la central sindical nacional (Federación Obrera de la Region Argentina, FORA) y una docena de sindicatos.

Hacia fines de 1919 esta ciudad es testigo de varios conflictos gremiales: tabaqueros, picapedreros y estibadores. Por un incidente menor en la huelga de estos últimos, son encarcelados ocho activistas, entre ellos Daniel Alvaredo, delegado de la FORA en la ciudad. Ante esa situación, además de brindarles a todos ellos asistencia jurídica, la central sindical le pide a Ramón Suárez (tal su nombre en esta época, todavía sin el Picallo), delegado marítimo que se encontraba en Concepción del Uruguay, que baje a Gualeguaychú para asesorar y apoyar los conflictos obreros.

Ramón Suárez se quedará cinco meses en esa localidad entrerriana, desde setiembre de 1919 hasta enero de 1920. Allí encabezará todos los reclamos sindicales, se entrevistará con diferentes empresarios y con autoridades municipales, y se convertirá en el alma del renacimiento de la vanguardia obrera de la zona. Algunos de estos sucesos ya los hemos relatado en otros textos biográficos del futuro diputado galleguista, pero hoy queremos detallar una gira por la provincia de Entre Ríos, que tuvo su origen justamente en esta actuación exitosa de Ramón Suárez en Gualeguaychú.

En rigor, son dos las giras que realiza. La primera va de febrero a julio de 1920 y abarca una multitud de pueblos y ciudades del sur de la provincia de Entre Ríos; la segunda es más breve, la realiza hacia el mes de setiembre de 1920, e incluye un puñado de pueblos agrícolas del centro de la provincia y culmina con la creación de una Federación Obrera Comarcal alrededor de Villa Clara.

El 30 de enero de 1920 Ramón Suárez inicia su periplo, a pedido de la FORA y como representante de ésta. Así visitará ciudades, poblados, aldeas y rancheríos. Para dar una idea de la extensión abarcada, hemos reproducido en un mapa esquemático todos los pueblos que Ramón Suárez visitó en estos ocho meses.

Tenemos dos fuentes de información de este viaje: por un lado, los informes que Ramón Suárez envía a la FORA y que son publicados en La Organización Obrera, su órgano central; por el otro, los informes que otros activistas de esos pueblos envían al mismo periódico.

Los de Ramón Suárez son más detallados, pero los otros tienen el valor de mostrarnos más objetivamente aquello que el mismo protagonista no puede decirnos: su éxito como organizador y como orador.

No vamos a pormenorizar cronológicamente la visita a cada uno de los pueblos, sino que trataremos de destacar sus elementos generales más significativos.

TRENES Y ARENGAS
Ramón Suárez aprovecha el tendido de línea ferroviaria de la provincia. Prácticamente todos los pueblos que visita son estaciones de ferrocarril y el tren es su medio de transporte casi constante.

Una de las escenas que abunda en sus informes es la despedida del pueblo, donde los gritos de la gente se confunden con los silbidos del tren en marcha, y nos imaginamos al delegado de la FORA saludando desde una ventanilla e improvisando un último discurso. Pero también hace algún trayecto a caballo, cuando va desde Gualeguay hasta Puerto Ruiz y posiblemente también desde Villa Clara a Capilla. Por último, las localidades de la costa del río Paraná (Pueblo Brugo, Curtiembre, General Alvear, Paraná y Rosario) son recorridas en barco, medio de transporte bien conocido por Ramón Suárez.

Si algo caracterizó a Ramón Suárez Picallo militando más tarde en la emigración gallega o en la Segunda República fue su capacidad oratoria. En esta gira, con 26 años de edad, ya es un elemento central en su relación con las bases sindicales. En cada pueblo que visita da conferencias sobre la situación de la clase obrera bajo el capitalismo, sobre las leyes antiobreras del Estado argentino, sobre las luchas de los marítimos, contra la Liga Patriótica (grupo de la derecha aristocrática, que en 1921 provocará la masacre de Gualeguaychú, justamente contra las fuerzas de la FORA).

Ramón Suárez es inagotable: habla dos horas en Ibicuy, una hora en Capilla, una hora y media en Urdinarrain. En Basavilbaso hace una maratón de discursos: llega el 22 de febrero, a las 7.30 hs. A las 9.30 ya está dando una conferencia en el local de los ferroviarios. Hace una historia del gremio y de sus disidencias y aboga por la unidad de la clase obrera. Al día siguiente, a las 5 de la tarde, da otra conferencia contra las leyes antisociales. El día 24, a las 9 de la noche, da una tercera conferencia sobre las luchas obreras en general. Esta situación se repite en todos los pueblos que pisa.

Dicta conferencias, improvisa discursos en las plazas, dirige asambleas sindicales donde se puede: a veces en el local gremial, muchas veces en casas particulares. Pero es importante destacar los actos en la plaza central del pueblo: allí se lo verá en Nogoyá, Gualeguay, Victoria, Pueblo Brugo, Villaguay.

Estos actos son fundamentales desde el punto de vista del proselitismo porque no participan solamente los asociados, como en las asambleas, o los más interesados, como en las conferencias en teatros. Los actos en las plazas convocan a cualquier paseante y las ideas de la central de trabajadores penetran en el conjunto de la población. En Victoria, por ejemplo, la crónica de un corresponsal habla de mil personas; en Gualeguay, 1.500 oyentes; en San Salvador, un villorrio, se realiza una manifestación y conferencia con 400 personas. Siempre debemos recordar que en esa época no existían micrófonos ni megáfonos: el orador debía ser escuchado por todos los asistentes a puro pulmón.

En Capilla, el mismo Ramón Suárez, dirigiéndose al local sindical, ve algunos paisanos caminando hacia el pueblo, y al ser interrogados, contestan: “Vamos al local de la huelga; dicen que hablará allí uno que defiende a los pobres”. Suárez, el que venía a “defender a los pobres”, habla durante una hora. Los partícipes de la asamblea son obreros rurales y vienen desde tres leguas de distancia.

El carisma y la capacidad discursiva que despliega Ramón Suárez frente a su auditorio quedan constantemente registrados en las crónicas. Dice el corresponsal de Urdinarrain: “Durante la estada del camarada Suárez se hacían todas las noches conferencias de carácter familiar en el local del sindicato, explicándose en ellas los principios y fines de la FORA. […] Los compañeros escuchaban con atención las disertaciones de Suárez, que eran instructivas y claras”.

El corresponsal de Ibicuy: “Frecuentes aplausos interrumpieron al compañero Suárez durante el desarrollo de la conferencia y al final se le tributó una prolongada ovación”.

El corresponsal de Victoria: “Al terminar, así como en diversos pasajes, el orador fue calurosamente ovacionado y se vivó a la FORA”. Y en otra charla en el mismo pueblo: “La plaza principal estaba de bote en bote. El pueblo entero deseaba escuchar la palabra del delegado obrero. Al aparecer en la tribuna el camarada Suárez, los vivas se repitieron y los aplausos impidieron oír sus primeras palabras”.

En el pequeño pueblo de Curtiembre, otro corresponsal detalla los contenidos y la forma del discurso de nuestro protagonista: “Habló Suárez extensamente, haciendo infinidad de consideraciones sobre la organización sindical, la orientación que debían seguir los obreros para obtener triunfos sobre el capitalismo y hacerse aptos para conquistar
su emancipación. Por la ilustrativa sencillez y claridad con que habló, se hizo comprender por los numerosos compañeros que lo escuchaban”.

PAISANOS Y PAIASANAS
¿Quiénes eran y cómo vivían los obreros que iban a escuchar la palabra de Ramón Suárez? En muchos lugares se trabajaban diez, doce o más horas. En Basavilbaso, por ejemplo, un pueblo que contaba con cierta tradición de organización sindical, los obreros de carga y descarga del ferrocarril trabajaban doce horas por día con un sueldo escaso. “Vivían en carpas de lona en las más horribles condiciones”, nos cuenta el mismo Suárez.

Curtiembre es un pequeño pueblo obrero, relata también, “pueblo perdido en las barrancas del Paraná”, lleno de “ranchos” (con comillas en el original), donde los delegados de los estibadores controlan todo el trabajo y para quienes las disposiciones del sindicato “son como el catecismo para los creyentes”.

Para llegar a Capilla atraviesa una zona agrícola, junto al camarada Silva. Ve las viviendas de los obreros, “verdaderas conejeras. Son ‘ranchos’ de 1×2, con mal techo, adornados, a guisa de ventanas, de grandes agujeros”.

Es interesante la fuerte presencia de mujeres en todo el periplo de la gira por Entre Ríos. Trabajan en fábricas de tabaco y cigarrillos y en las de hilo sisal. En Villaguay están organizadas las obreras tabaqueras. En Gualeguaychú existe una amplia organización femenina, dirigida por M. Bella de Godoy, y el centro activo se encuentra en las obreras de la fábrica de cigarrillos Rebagliatti. En el pequeño pueblo de Urquiza, cuenta Suárez, “se iniciaron los trabajos para asociar a las mujeres, anotándose cerca de cincuenta”. Tampoco en los ambientes sindicales falta la presencia femenina más tradicional: en Victoria, nos cuenta un corresponsal, al terminar una conferencia varias señoritas obsequian al delegado de la FORA con ramos de flores.

Hay pocas referencias a inmigrantes o población extranjera. En el total de la provincia, alrededor del 17% de la población es inmigrante (mientras que en la ciudad de Buenos Aires supera el 50%), y de ese porcentaje la mitad son uruguayos. En el centro y norte de la provincia hay una serie de colonias judías de origen ruso, y quedan algunas huellas de su presencia en esta gira. El 7 de setiembre se realiza una manifestación en Villa Clara. Allí Ramón Suárez escucha vivas a la Federación Rusa y a la III Internacional: es un “coterráneo de Lenin y Gorki”, nos dice, que cree que la clase obrera vencerá con los mismos métodos que en su país de origen.

En Domínguez, el delegado de los pobladores se apellida Ascensoff, de claro origen ruso, y esto da pie a Suárez para realizar una actividad entre los colonos. Da una conferencia el 9 de septiembre, a las 10 de la mañana, y concurren varios centenares, según nos informa el delegado de la FORA. Suárez concluye de manera optimista: “Dado el despertar del proletariado del campo, que exige mejoras, los colonos reaccionan también. Al fin se dan cuenta de que la clase obrera tiene razón y que su camino no debe ser el de oponerse a las exigencias obreras, sino que, por el contrario, deben mirarlas con simpatía.”

Y aunque no se produce en el marco de la gira de Ramón Suárez, no podemos dejar de señalar que en el acto del 1º de mayo de 1920, realizado en Basavilbaso por la FORA, los oradores son González Barlett y Greyver, este último “en idioma hebreo”.

Pero es el mismo Suárez quien se refiere a la cuestión de la inmigración en la Argentina. En un discurso de dos horas en Urdinarrain, pronuncia una conferencia sobre una ley de 1902 (llamada Ley de Residencia) que permite expulsar extranjeros en caso de alteración del orden político. Pero los conflictos entre burgueses y obreros, dice Suárez, no son obra de extranjeros, y por eso la aplicación de la Ley de Residencia desde hace 18 años no pudo detener la organización del proletariado.

ORGANIZACIÓN
Nos hemos preguntado qué quedaría de todo el entusiasmo que generó Ramón Suárez en su gira entrerriana. Sus informes desbordan optimismo, algo que no creemos que obedezca a un interés por exaltar su rol como delegado de la central sindical sino más bien porque refleja su personalidad y expresa su enorme confianza en el movimiento proletario en los años posteriores a la revolución rusa. Podríamos pensar que los informes “exageraban” la cantidad de asistentes, o que concurrir a un acto de la FORA no era necesariamente prestarle su apoyo posterior. Para evaluar esta cuestión y obtener un indicio de la organización lograda, recurrimos a la cantidad de votos con los que contaba la provincia de Entre Ríos en el XI Congreso de la FORA, que se realiza en la ciudad de La Plata entre el 29 de enero y el 5 de febrero de 1921.

Allí vemos que algunas ciudades grandes o con una organización antigua cuentan con centenares de afiliados: Paraná, Concepción del Uruguay y Concordia tienen alrededor de 900 asociados. En un segundo grupo están algunos pueblos importantes que cuentan entre 200 y 400 afiliados: Basavilbaso, Gualeguaychú, Ibicuy, Victoria. Los pueblos chicos son los que más sorprenden por el grado de adhesión alcanzado en esta gira de Ramón Suárez: Villa Clara tiene 182 afiliados, San Salvador 107, General Alvear 95, Crespo (“una pequeña aldea”, según Suárez) 78, Pueblo Brugo 53, Urdinarrain 82. Al contrario, algunas ciudades de importancia y cabeceras de departamento apenas cuentan con organización: Nogoyá, Villaguay, Gualeguay, Colón, etc.

En conclusión, pensamos que, al menos para estos años, la gira de Ramón Suárez no fue un mero desfile oratorio, plagado de buenas intenciones y demagogia pero sin un correlato efectivo de organización sindical. Al contrario, creemos que el delegado gallego no descuidó los aspectos más burocráticos y administrativos y dejó plantada una semilla organizativa fuerte que tuvo su incidencia en los sucesos políticos futuros de la provincia.

Para finalizar, reproducimos unas palabras de Ramón Suárez en un informe que son muy significativas y hablan a las claras de la situación del sindicalismo entrerriano: “Puede afirmarse que la clase obrera de estas regiones aprendió en la escuela de sus propias necesidades.
Los trabajadores de estos lugares nunca escucharon la palabra de los propagandistas obreros. Ellos saben que en otras partes los obreros se asocian y hacen huelgas, y consiguen mejoras, y hacen lo mismo. Cuando hablamos de la finalidad emancipadora que perseguimos, cuando les hablamos de un mundo nuevo de amor y de justicia, elaborado por nosotros mismos, se dibuja en su rostro una expresión de alegría, propia de los que hasta hace poco desconocían su propio porvenir. Cuando explicamos la situación a que han llegado los trabajadores rusos, por ejemplo, yafirmamos que el proletariado del mundo todo debe hacer lo mismo, sienten la misma impresión de un presidiario condenado a cadena perpetua, a quien un buen día se le comunica su próxima libertad”.

FUENTES UTILIZADAS
–  Díaz, Hernán M., “Introducción” a Ramón
Suárez Picallo, Años de formación política. Selección
de textos, 1916-1931, Buenos Aires, Alborada,
2008.
–  Díaz, Hernán M., “En torno a la biografía de
Ramón Suárez Picallo”, en Autores Varios,
Ramón Suárez Picallo. A voz esquecida do galeguismo,
A Coruña, Comisión Irmáns Suárez Picallo,
2009.
–  FORA, Memoria y balance del Consejo Federal al
Undécimo Congreso (enero 1919-noviembre 1920),
Buenos Aires, Cía. General de Fósforos, 1921.
–  La Organización Obrera, órgano de la FORA,
1915-1922.
–  Tercer Censo Nacional de la República Argentina.
Población, Buenos Aires, Rosso, 1917.
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