VEXETARIANOS

Neste artigo RSP plantexa o que significa ser vexetariano, e como cambiou a sua signifación co paso do tempo…


9 de diciembre de 1942

NO SE FÍE USTED DE LOS VEGETARIANOS

Por Ramón Suárez Picallo

La manía de ser vegetariano, fue en sus orígenes, un alto ideal humanístico. Tolstoy era el maestro adorado por su cristianismo, y su “no agresión”. Vegetariano y partidario del sistema métrico decimal, eran puntos esenciales del adorable programa social-cristiano-anárquico-libertario, de nuestros “primeros padres” en las ideas. Luis Khune y Max Stirner, con Kropotkine y Anselmo Lorenzo, nos tienen robado el sueño de muchas noches, alelados en la maravilla de su sociedad ideal.

Comer carne era una especie de crimen canibalesco. Las más horrendas enfermedades, no eran otra cosa que, la consecuencia de nuestra glotonería, asesina y carnívora. Los callos, el dolor de muelas, las neuralgias y hasta otras dolencias menos confesables, tenían su remedio infalible, en una extraña ciencia que se llama Trofología. Vahos de eucaliptos, infusiones vegetales, y una alimentación a base de rábanos, lechugas y papas sin aliñar, eran la gran triaga .

Hasta que vino la Ciencia a meter su hocico en la cosa. Y la Ciencia, enteramente extraña a las ideas, echó a perder la cosa. Se declaró ecléctica, y mientras a un anémico le manda comer hígado de ternera, a un señor con el estómago y el hígado hechos trizas, le receta acelgas hervidas, sin ningún otro aditamento. Desde entonces, se fue al diablo el encanto de ser vegetariano; porque dejó de ser característica de su grupo de idealistas, y lo fue, de una porción de enfermos del hígado, y, por lo tanto, terriblemente malhumorados.

De otro modo, no puede explicarse nadie, que en un restaurante vegetariano de Santiago, se armase una tremenda trifulca, con intervención de la autoridad, para imponer el orden perturbado. Hitler, escasamente cristiano, y enemigo de idealismos y “no agresiones”, es vegetariano, porque sufre de una afección a la garganta.

Por eso, no puede uno, en los tiempos actuales, fiarse de nadie. ¡Ni de los vegetarianos! Porque se corre el peligro de confundir a un apóstol del “no matarás”, con un enfermo de bilis. Para resolver el problema, proponemos un sistema de transacción inventado por un amigo nuestro: Comer vegetales “transformados” en bistecks de ternera o lonchas de jamón. Porque la ternera y el cerdo no son otra cosa que vegetales transformados en carne. ¿Vale la propuesta?

Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 9 de decembro de … 1942)

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