TABACO

RSP fumador empedernido, comenta a nova dunha revista médica na que se indica que o tabaco aparte dunha morea de enfermidades produce impotencia sexual…e conclue decindo:”…conocemos a más de cuarenta matrimonios, con cinco vástagos cada uno, que para desdicha suya y desequilibrio de su presupuesto, fuman todos los de la familia; el padre, la madre, los hijos y las hijas, pese a lo cual, la familia tiende acrecentarse en progresión geométrica y malthusiana.”
19 de marzo de 1947

NO FUME USTED

Por Ramón Suárez Picallo


¿Cuántas veces ha oído el amable lector este útil y sabio consejo? Se lo oyó a su padre, a su abuelo, al médico, al maestro y al sacerdote, al moralista y al amigo preocupado por su preciosa salud.

Pero usted, naturalmente, escuchó el consejo como quien oye llover, y siguió fumando. Porque usted vio que su padre, su abuelo, su maestro, su médico, y párroco y su amigo fumaban como carreteros y vivían tan campantes.

Porque este vicio de fumar, considerado pecado venial, el más venal de los vicios menores, a pesar de que contra él han arremetido las más altas autoridades morales y científicas de la Humanidad.

“Señor mío; si usted no deja el cigarrillo, la tagarnina y la cachimba, morirá, irremediablemente de bronquitis, de cáncer laríngeo, labial o palatal, o de un ataque hepático, renal o prostático, sino se muere de tuberculosis”. Así habla el médico al paciente, mientras él degusta, con fruición, un Partagás, un Vuelta Abajo o un Romeo y Julieta, cuando no un cigarrillo inglés falsificado.

“Señor mío – contesta el candidato a morir “tabaquizado” – creo firmemente que si sigo fumando, moriré de alguna de todas esas enfermedades que usted menciona; pero, si no fumo, estoy seguro de morirme de tristeza, de hastío o de aburrimiento, que es una muerte mucho peor que las que usted me vaticina, a largo o a corto plazo. El médico se sonríe y dice plácidamente: “allá usted, con su salud y con su manera de morir”.

Todo esto era antes. Ahora varía la cosa. Efectivamente, “The British Medical Journal”, de Londres, anuncia una nueva desdicha para los fumadores; la impotencia sexual, o sea la anulación de la virilidad. Parece que unos sapientísimos doctores de Gran Bretaña hicieron experimentos con ratas, inyectándoles nicotina. El resultado fue la impotencia y la esterilidad de los roedores inyectados, de donde dedujeron que iguales consecuencias pueden producirse en los hombres que fuman. No dice nada sobre las mujeres, que en materia de echar humo, les dan cruz y raya, en la cantidad y en la calidad del cigarrillo que se gastan y queman en las más “entonadas” reuniones sociales.

Que nos perdonen los galenos de “”The British Medical Journal”; pero por eso lado creemos que están errados; conocemos a más de cuarenta matrimonios, con cinco vástagos cada uno, que para desdicha suya y desequilibrio de su presupuesto, fuman todos los de la familia; el padre, la madre, los hijos y las hijas, pese a lo cual, la familia tiende acrecentarse en progresión geométrica y malthusiana.



(Artigo publicado no xornal La Hora,en Santiago de Chile o día q19 de marzo de… 1947)
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