PRIMO CARNERA

11 de diciembre de 1942


EL BOXEADOR Y LA SERPIENTE

Por Ramón Suárez Picallo

Aunque lo parezca, no es título de una película. Ni de una novela de miedo del África Central. No señor, trátase de una noticia de Roma, transmitida por vía Madrid. Y es la única que no se refiere –tratándose de Italia– a bombardeos, evacuaciones, incendios, indisciplinas y motines, que caracterizan estos días la dramática actualidad italiana. Por eso la sustraemos a la indiferencia del jefe de cables que, alucinado de belicismo, la echara al canasto de los papeles.

Primo Carnera, el gigantesco boxeador italiano en retiro, se lió a puñetazo limpio, con una serpiente, en defensa de una dama. La dama es una artista exótica, que tenía el “hoby” de rodearse el cuerpo de bichos tan desagradables, como lo son los ofidios – ¡Lagarto! ¡Lagarto!, exclamaría un andaluz que nos leyera, y saldría en seguida a tocar metal-. Pues señor: la “bicha” de marras, escasamente amaestrada, se enfureció con su ama, y la hubiera convertido en un montón de huesos descoyuntados, de no estar allí Primo Carnera, que en un satiamén “mató al dragón”, como en la leyenda germánica. ¡Muy bonito! Y muy simbólico. Desde que la serpiente nos hizo aquella mala partida, seduciendo a Eva, y condenándonos a todos a la pérdida irreparable del Paraíso, hay quien la considera el símbolo de sabiduría, de la sutileza y de otras cosas. Mientras que el boxeador que la que la descabezó piensa de ella que es una mala bestia…

Fue una especie de lucha entre las Armas y las Letras, en la que salieron derrotadas las Letras. Cosa que está ocurriendo en Italia, desde hace mucho tiempo. Las pobres letras andan por allí muy vapuleadas.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal dia como hoxe pero de … 1942)

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