CONSUMO DE PEIXE EN CHILE

Unha vez maís comprobamos a participación de RSP na iniciativa de animar aos chilenos a consumir peixe… Afirma tamén que, os republicanos españois afincados no país axudaron con seus hábitos alimentarios a dito incremento para concluir dicindo que “…sabemos hasta de un diputado español, abogado y periodista, muy aficionado a la política y a la literatura, que va a publicar muy pronto un libro titulado “Cuatrocientas maneras de guisar y de comer pescado”, expresa referencia a sí mesmo.


11 de marzo de 1944


UNA CAMPAÑA FRUCTÍFERA: LA PESCA CHILENA


Por Ramón Suárez Picallo


Tenemos el placer, y el honor de contarnos, modestamente, ante todo entre los colaboradores de una de las más fructíferas campañas realizadas en Chile, en pro de la pesca; y por lo tanto en pro de la economía nacional, que tiene en ella, unas magníficas perspectivas presentes y futuras.

El gran esfuerzo, alentado y dirigido por el gobierno, y secundado, admirablemente por la prensa, la radio, la cátedra y todos los otros medios de divulgación de problemas de interés público, está a punto de lograr sus primeros objetivos: Hoy, todo el mundo está convencido de que la Nación chilena tiene en su mar, rico y extenso, una nueva e insospechada fuente de riqueza; se sabe, también, que el pescado, consumido en gran escala, constituye un elemento muy valioso para enriquecer la dieta popular, harto pobre en valores nutritivos; se entiende, asimismo, que Chile debe buscar urgentemente, un sustituto a la carne, que importa y paga muy cara, y que ese sustituto puede serlo, ventajosamente el pescado, fresco, salado y conservado.

Se han quebrantado muchos prejuicios acerca del pescado como alimento habitual y diario, e incluso se progresó notablemente en orden a su preparación culinaria. Escribimos en Valparaíso, donde no hay un solo restorán, modesto o lujoso, que no sirva pescado y mariscos al mediodía y a la noche, guisado de maneras distintas, algunas verdaderamente exquisitas.

Especies antes menospreciadas -rodeadas algunas, hasta de leyendas supersticiosas- como la merluza, la sardina, el pulpo, la raya, la lisa y otras, constituyen hoy, gracias al aliño y aditamento adecuados, platos sabrosísimos abundantemente consumidos y muy deseados. Comienza a crearse en Chile “una cultura del consumidor de pescado”, base importante para el progreso de la industria pesquera y de sus resultados económicos.

Sobre el particular, es de justicia registrar el dato de que los españoles – especialmente los refugiados republicanos– han contribuido a todo esto, en mucha cuantía, como pescadores, como industrializadores y, además, como consumidores. Pocos españoles hay que no sean capaces de beberse, con delectación una botella de buen vino blanco a manera de aperitivo; pero para ello, necesitan “para hacer boca”, una tajada de merluza frita, una buena docena de sardinas, una ración de pulpitos o un plato de camarones, según las disponibilidades económicas de cada cual. Y así, de plato en plato, y de vaso en vaso, el aperitivo muchas veces se trueca en almuerzo opíparo. Por lo demás, su labor por estas costas, es ya conocida y muy reconocida su aportación al progreso de esta nueva industria chilena, en sus múltiples aspectos. Y lo que vendrá; porque sabemos hasta de un diputado español, abogado y periodista, muy aficionado a la política y a la literatura, que va a publicar muy pronto un libro titulado “Cuatrocientas maneras de guisar y de comer pescado” .

Por otra parte, cabe destacar el interés extraordinario del Gobierno, puesto en torno al problema, especialmente en los últimos cuatro años. Efectivamente, los organismos del estado vinculados a él, pese a todos los avatares políticos, han seguido una línea de continuidad admirable, en procura de hacerlo problema vivo, palpitante y de interés general; desde los elementos técnicos y los estímulos del crédito, hasta la disposición de varios millones destinados a estructurar un completo plan de fomento de la pesca, el gobierno democrático dio todo cuanto podía dar. Sabía el gobierno, que en esto, como en el milagro bíblico, los frutos serán al ciento por uno.

Los resultados los tenemos hoy en parte a la vista, en dos noticias: una publicada por “La Hora”, en la que se informa de los notables aumentos logrados en el último año, en orden a la producción pesquera que alcanzó, en 1943, la alta cifra de 31 millones de kilos de pescados, con una exportación, industrializada, de cerca de un millón de kilos. La otra noticia se refiere a una reunión –que está celebrándose cuando escribimos– de altas personalidades representativas de la marina, la economía, el trabajo, el gobierno y el público consumidor, en la que se estudia un plan completo sobre industria, distribución, venta y consumo de la pesca, no sólo en el Puerto, sino que en todo el país.

Y aún podríamos hablar de dos o tres restaurantes con menú a base de pescados y mariscos, y hasta de unas “freidurías populares”, en proyecto para diversas ciudades, todo tendente al mismo fin, y como resultas de las campañas a que nos referimos al principio.

De todo ello hay una deducción optimista: Chile tiene a la vista en vía de logro pleno, una nueva y grande industria, una inagotable fuente de riqueza, en los frutos, abundantes y exquisitos, de su largo y bello mar.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 11 de marzo de … 1944)
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